30°LN a 30°LS (Benacchio, 1982)
Climas tropicales, subtropicales, mediterráneo y semidesértico (Aragón, 1995).
Perenne.
C3
Se comporta como planta de día corto (FAO, 1994).
Raza antillana: 0-500 m, raza guatemalteca: 500-1000 m, raza mexicana: 1000-1900 m (Ibar, 1983). Raza antillana: 0-500 m, raza guatemalteca: 500-1500 m, raza mexicana: 1000-2500 m (Benacchio, 1982).
Requiere de una humedad ambiental relativamente alta, aún durante la época de secas (Ibar, 1983). La humedad ambiental debe ser baja para evitar enfermedades fungosas (Benacchio, 1982).
Rango 10 a 35°C, con un óptimo para fotosíntesis de 25 a 30°C. Sin embargo, las exigencias de temperatura varían dependiendo de la raza, para la raza mexicana la media óptima es de 20°C con una mínima invernal no inferior a –4°C, para la raza guatemalteca la media óptima está entre 22 y 25°C, con una mínima invernal no inferior a –2°C y para la raza antillana la media óptima oscila entre 24 y 26°C, con una mínima invernal no inferior a 0°C (Benacchio, 1982; Ibar, 1983). Las temperaturas mínimas no deberían llegar a –5°C (Aragón, 1995). La viabilidad de la semilla se afecta a temperaturas sostenidas inferiores a 15°C (Juscafresa, 1983). La variedad Hass es sensible a heladas y puede presentar daños visibles cuando se expone a –2.2°C por cuatro o más horas. La presencia de temperaturas por debajo de 10°C en plena floración puede afectar gran parte de las flores polinizadas en las últimas horas al interferir con la fertilización (INIFAP, 1996). La mínima letal para las razas mexicana, guatemalteca y antillana son: -9°, -6° y –4°C, respectivamente (Morin, 1967).
El aguacate requiere de mucha insolación (Benacchio, 1982).
Prefiere suelos francos a franco-arcillo-limosos. Se puede cultivar bajo riego en suelos relativamente pesados, en zonas con baja precipitación, asegurando un buen drenaje (Benacchio, 1982). Se adapta a diversos tipos de suelo, desde los arenosos y sueltos hasta los limosos y compactos, pero las condiciones óptimas serían un suelo franco de consistencia media, húmica y rica en materia orgánica (Ibar, 1983).
Requiere suelos moderadamente profundos, ya que puede cultivarse en terrenos accidentados u ondulados (Ibar, 1983). Prefiere suelos profundos (FAO, 1994).
La salinidad del suelo no debe pasar del 0.5 por mil. El aguacate es muy susceptible al exceso de sodio y le son suficientes concentraciones de 40% de caliza, por lo que no debe cultivarse en terrenos calizos (Ibar, 1983). El aguacate no tolera salinidad (Benacchio, 1982). Los portainjertos de la raza antillana son los más tolerantes a la salinidad, mientras que los portainjertos de la raza mexicana son los más susceptibles (INIFAP, 1996).
La raza mexicana desarrolla en un pH de entre 6 y 7.5, mientras que la antillana y la guatemalteca lo hacen en un pH de entre 6 y 7. Crece en un rango de pH de 4.8 a 7.5, siendo el óptimo para la raza mexicana 7 a 7.5 y para las razas guatemalteca y antillana 6 a 7 (Benacchio, 1982). El aguacate se desarrolla en una rango de pH de 4.3 a 8.3, siendo el óptimo alrededor de 5.6 (FAO, 1994).
Requiere condiciones de buen drenaje (Benacchio, 1982; Ibar, 1983; FAO, 1994).
Es preferible realizar las plantaciones en terrenos ligeramente accidentados u ondulados, que permitan una buena ventilación, pero que no representen riesgo por heladas en regiones poco cálidas (Ibar, 1983). Los vientos fuertes provocan caída de flores y pueden llegar a afectar mucho la producción, por lo que se recomienda la instalación de cortinas rompe-vientos (Benacchio, 1982).