La carencia de Hierro en hoja, o clorosis férrica, es muy frecuente en los cítricos del área mediterránea y se halla inducida en la mayoría de los casos por las condiciones del suelo, que favorecen la formación de compuestos insolubles de Hierro, especialmente en suelos con un pH elevado y alto contenido de caliza activa (CaCO3). En suelos ácidos se liberan iones Mn, Zn o Cu, que son antagonistas de la absorción del Fe por las raíces. La clorosis férrica se manifiesta por la tonalidad verde-amarillenta y luego amarilla que adquieren las hojas jóvenes, excepto los nervios que permanecen verdes. Esto produce como consecuencia la reducción del número y tamaño de los frutos, así como una disminución en la calidad del zumo.
Los síntomas de la carencia de Zinc y Manganeso suelen coexistir y afectan la calidad y el tamaño de los frutos. Ambas carencias se manifiestan por la aparición en hojas jóvenes de manchas amarillas irregulares en el caso del Manganeso, y por la formación de zonas amarillentas alrededor de los nervios secundarios en el caso del Zinc. La aparición de síntomas de deficiencia de Zinc y Manganeso puede deberse a un pH elevado de la solución del suelo, que favorece la adsorción del Zn y el Mn al complejo arcillo-húmico o la formación de compuestos no asimilables por la planta -Zn(OH)2 y MnO-. En los suelos con pH ácido o suelos arenosos, se produce lavado de iones Zn y Mn, y en suelos con alto contenido en fosfatos se forman fosfatos de Zn y de Mn insolubles.
La carencia de Magnesio se manifiesta por un amarillamiento de la hoja, afectando a las hojas más viejas. Su causa puede ser debida a su antagonismo con el Calcio y el Potasio, provocando defoliación prematura, disminución de la cosecha, frutos de menor tamaño con la corteza más delgada y menor contenido en azúcares, acidez total y vitamina C.
44°LN a 35°LS (Aragón, 1995). 40°LN a 40°LS (Doorenbos y Kassam, 1979).
Regiones subtropicales y tropicales (Jackson y Sauls, citados por Zapiain, 1999).
Perenne.
C3
Se considera una planta de día neutro (FAO, 1994).
500-1000 m (Benacchio, 1982). En regiones tropicales, la naranja debe establecerse en altitudes no menores a 400 m, para no afectar la calidad del fruto en cuanto a sólidos solubles, acidez y relación sólidos solubles/acidez (Leal y Salamancas, 1977). Hasta 1800 m en zonas subtropicales y hasta 750 m en zonas tropicales (Doorenbos y Kassam, 1979).
Atmósferas secas acompañadas de altas temperaturas son muy dañinas, sobre todo para frutos jóvenes y hojas (Baradas, 1994). Humedad atmosférica relativamente alta es favorable para buenos rendimientos (Benacchio, 1982).
Se considera al naranjo una planta subtropical y tropical, sin embargo se logra una mejor calidad bajo un clima subtropical ya que la variación entre las temperaturas del día y la noche promueven la formación de ácidos, mejorando su sabor. Las temperaturas frescas durante la noche, favorecen el desarrollo del color naranja intenso de la cáscara. Esta especie puede resistir temperaturas extremas de hasta –2°C y 50°C, sin daño aparente, siempre que exista alta humedad ambiental y del suelo. Los umbrales mínimo y máximo de desarrollo están en 12.8 y 35°C, respectivamente, en tanto que el rango térmico óptimo se localiza entre los 23 y 32°C (Jackson y Sauls, citados por Zapiain, 1999). Rango 13-35?C, siendo la óptima 23-30?C. Por debajo de los 13?C no existe crecimiento (Baradas, 1994). Rango 10-35?C, siendo la óptima 25-31?C. Durante la fructificación, la temperatura media no debería ser inferior a 18.4?C y la mínima no debería bajar de 15?C. La falta de una estación fría con temperaturas inferiores a 13?C es la causa del color verde pálido de las naranjas cultivadas en los trópicos. Oscilaciones térmicas diarias amplias le son favorables (Benacchio, 1982). Requiere de un período de reposo (idelalmente de dos meses) para que se produzca la floración, el cual puede ser provocado por temperaturas de alrededor de 10°C durante el invierno en zonas subtropicales (Doorenbos y Kassam, 1979). La temperatura base está alrededor de 15°C. La etapa de floración requiere de 75 a 96 grados-día, calculados con una temperatura base de 15°C. La presencia de heladas durante el invierno, retrasa alrededor de 20 día el inicio de la floración (Lomas y Burd, 1983). Para propósitos prácticos, los árboles detienen su crecimiento por debajo de 12°C y por arriba de 37°C (Bain, citado poe Yelenosky, 1985). El crecimiento apical en plántulas es máximo entre 25 y 31°C, mientras que el crecimiento de la raíz es mejor entre 25 y 26°C. La inducción floral normalmente se produce después de un período de varias semanas con temperaturas no aptas para el crecimiento. La temperatura y la humedad del suelo afectan más al proceso de floración que el fotoperíodo (Yelenosky, 1985). Temperaturas entre 30 y 34°C durante un período de 12 horas o más provocan la absición de frutos en sus primeras etapas de desarrollo. Existe un incremento en la tasa de crecimiento del fruto a temperaturas entre 10 y 30°C (Reuther, 1973). En naranja tipo valencia, la acumulación de carbohidratos es más rápida a temperaturas entre 5 y 15°C (Moss, 1969). La naranja tipo valencia puede fotosintetizar eficientemente a 10°C, sin embargo, la acumulación de asimilados fotosintéticos es mayor a 25°C que a 10°C (Guy et al, 1981). A temperaturas entre 20 y 35°, la respiración nocturna en hojas de naranja es casi lineal con la temperatura y un Q10 de cerca de 2 (Possingham y Kriedmann, citados por Yelenosky, 1985).
Prefiere una insolación moderada y prospera en zonas sombreadas (Benacchio, 1982). El sombreado reduce el contenido de ácido ascórbico de los frutos, siendo la intensidad de luz óptima 32.3-86.1 klux (Baradas, 1994).
Franco-arenosa, franca y franco-arcillosa (Benacchio, 1982). El mejor suelo para el naranjo es el de textura media de origen aluvial reciente, sin embargo, se puede desarrollar en una amplia gama de tipos de suelos, desde arenas gruesas hasta arcillas pesadas (Morin, citado por Zapiain, 1999).
> 120 cm (Benacchio, 1982). La profundidad de enraizamiento varía de 1.20 a 2.0 m. En general, el 60% de las raíces se encuentra en los primeros 0.5 m, un 30% más en los segundos 0.5 m, y el 10% restante por debajo de 1 m. Cuando el suministro de agua es el adecuado, normalmente el 100% del agua se extrae de la primera capa de 1.2 a 1.6 m (Doorenbos y Kassam, 1979).
Medianamente tolerante a sales (Benacchio, 1982). Se considera con una baja tolerancia a sales (Gostinçar, 1997). Se clasifica como una especie muy sensible a la salinidad, ya que sufre daños a concentraciones por debajo de 0.5 g/l de NaCl en el suelo (Yuste, 1997b). Las disminuciones de rendimiento debidas a la salinidad del suelo son: 0% para una conductividad eléctrica de 1.7 mmhos/cm, 10% para 2.3 mmhos/cm, 25% para 3.3 mmhos/cm, 50% para 4.8 mmhos/cm y 100% para 8.0 mmhos/cm (Doorenbos y Kassam, 1979).
6-7, poco tolerante a la acidez (Benacchio, 1982). 5.5 a 8, con un óptimo de 6.8.
No tolera encharcamientos, por lo que prefiere suelos con muy buen drenaje (Aragón, 1995, Benacchio, 1982).