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VID

Ficha Técnica

Nombre :

VID

Familia :

Vitaceae

Nombre Común :

Vid, uva, parra.

Origen :

Asia Menor, entre el Mar Negro y el Mar Caspio (Winkler et al, 1974).

Nombre Científico :

Vitis vinifera L.

Carencias nutricionales

Entre las principales carencias que afectan al cultivo de viña destaca la carencia en Hierro o clorosis férrica, la cual se halla inducida en la mayoría de los casos por las condiciones del suelo que favorecen la formación de compuestos insolubles de Hierro, especialmente en suelos con un pH elevado y alto contenido de caliza activa (CaCO3). La clorosis férrica se manifiesta generalmente antes de la floración, por un amarillamiento de las hojas nuevas mientras los nervios quedan verdes. En casos graves, el amarillo evoluciona hacia un tono blanco con necrosis marginal. Como consecuencia, el crecimiento se ralentiza y se producen fallos en el metabolismo de la planta con graves consecuencias sobre la producción.

El “palo negro”, “desecación del raspón” o “black stem” es una enfermedad fisiológica debida a un desequilibrio del contenido en Magnesio, Calcio y Potasio en la planta. Se manifiesta durante el envero por la aparición de necrosis de color parda en el pedúnculo de la uva, y posteriormente su desecación y la de los frutos. Su consecuencia es una importante pérdida de cosecha y disminución de la calidad.

La deficiencia de Boro se manifiesta por un amarillamiento difuso de las hojas, entrenudos cortos, muerte de yemas apicales y falta de azúcares en las bayas. La carencia de Boro puede producir también alteraciones en la floración: “corrimiento” de la flor y del fruto, el cual tiene por consecuencia la caída de ovarios fecundados y bayas jóvenes, así como la formación de uvas de distinto tamaño. En estos casos se pueden producir importantes pérdidas de calidad y rendimiento, a veces incluso sin observarse con claridad síntomas visibles.

Taxonomía

Adaptación:

32° a 52°LN y 30°a 40° LS (Madero, 1992).


Distribuición:

Clima templado seco, con veranos largos y con inviernos poco rigurosos.


Ciclo Vegetativo:

Perenne caducifolio.


Tipo fotosintético:

C3


Foto Perido:

Existen variedades de día corto y variedades de día largo (Benacchio, 1982). Las variedades de Vitis vinifera son plantas de día largo, pero en general son menos sensibles al fotoperíodo que otras especies de Vitis (Huglin, 1986).


Altitud:

La vid puede prosperar desde los 0 hasta los 3000 m, dependiendo de la latitud (Galet, 1976). Esto es, en bajas latitudes puede cultuvarse en zonas de mayor altura, y, en zonas de latitudes medias y altas, se puede cultivar a menor altitud.


Humedad Ambiental:

El promedio de humedad atmosférica debería ser inferior al 60%, el máximo no debería superar el 75% y no debe haber ocurrencia de neblina (Benacchio, 1982).


Teperatura:

Aún cuando está demostrado que la vid tiene un período de reposo y que debe ser satisfecho para iniciar la brotación, no se ha establecido que esté regulado por la acumulación de frío invernal. En general se considera que esta especie se adapta en áreas que acumulan más de 250 horas frío (Díaz, 1987). Las variedades del tipo vinífera requieren de un período de invierno de dos meses con temperatura media inferior a los 10°C y para la maduración requieren de temperaturas diarias promedio de al menos 18°C. Las variedades tempranas requieren alrededor de 880 unidades calor y las tardías al menos 1925, con una temperatura base de 10°C (Weaver, 1976). El rango térmico para desarrollo es 10-35°C, con un óptimo para fotosíntesis de 25 a 30°C. Para el período floración-madurez, lo más conveniente son temperaturas de 24 a 26°C (Benacchio, 1982). La temperatura base para crecimiento es de 10°C (Williams, 1987). El óptimo de temperatura varía según la fase fenológica. Para la brotación es de 8-10°C, para la floración 18-22°C, para el envero 22-26°C, para la maduración 20-24°C y la cosecha 18-22°C (Dalmasso y Eynard, 1979). A mediados del invierno, la vid puede tolerar temperaturas de –15 a –18°C, aunque existen variedades rusas que resisten hasta –24 a –27°C (Rozhanets, citado por Santibáñez, 1994). El óptimo de temperatura para fotosíntesis es 20-30°C, para el crecimiento de brotes es 20°C y para floración es 19-25°C (Schneider, citado por Santibáñez, 1994). La temperatura óptima para inducción del primordio floral es 30-35°C (Buttrose, citado por Santibáñez, 1994). El rango óptimo para la germinación del polen está entre 25 y 30°C, siendo el mínimo 10°C y el máximo 35°C (Santibáñez et al., 1989). Temperaturas por debajo de 15°C y por arriba de 25°C durante la fertilización, inhiben el amarre de frutos (Alleweldt y Hofäcker, citados por Santibáñez, 1994). Temperaturas superiores a 32°C durante las primeras etapas de desarrollo del fruto pueden reducir el tamaño de la uva (Hale y Buttrose, 1974).


Luz:

Requiere de mucha insolación (Benacchio, 1982). El mínimo anual se situa entre 1500 y 1600 horas luz, de las cuales al menos 1200 corresponden al ciclo vegetativo (Simon et al, 1977). Baja intensidad luminosa combinada con bajas temperaturas puede causar desordenes fisiológicos y necrosis en el tallo (Santibáñez, 1994).


Textura de Suelo:

Prefiere suelos de textura franco-arenosos (Benacchio, 1982). Se adapta bien a muy diferentes tipos de suelos, desde arenosos hasta arcillosos, pero es preferible evitar suelos muy arcillosos, sobre todo con problemas de drenaje (Weaver, 1976).


Profundidad de Suelo:

Requiere de suelos profundos (Benacchio, 1982), de por lo menos 2 m de espesor. Las vides maduras tienen un enraizamiento profundo que llega a 2-3 m, o más incluso, en suelos profundos. La mayor parte de las raíces suele estar en la capa superior del suelo, de 0.5 a 1.5 m. Normalmente, el 100% del agua se extrae de la primera capa de 1 a 2 m de profundidad del suelo (Doorenbos y Kassam, 1979).


Salinidad:

Medianamente tolerante a la salinidad (Benacchio, 1982). Deben evitarse suelos con concentraciones relativamente elevadas de carbonato de calcio, boro y otros materiales tóxicos (Weaver, 1976). La disminución del rendimiento en función de diversos niveles de conductividad eléctrica del suelo es la siguiente: 0% para 1.5 mmhos/cm, 10% para 2.5 mmhos/cm, 25% para 4.1 mmhos/cm, 50% para 6.7 mmhos/cm y 100% para 12 mmhos/cm (Doorenbos y Kassam, 1979).


pH:

El pH debe estar en el rango de 5.5 a 7.0 (Benacchio, 1982). Desarrolla en un pH de 5.0 a 8.0, siendo el óptimo alrededor de 6.5 (FAO, 1994).


Drenaje:

Requiere suelos con buen drenaje (Benacchio, 1982).


Nombre del Libro: Requerimientos Agroecológicos de Cultivos Autores: De José ARIEL Ruiz Corral, Guillermo Medina G., Irma Julieta González a., Ceferino Ortiz T., Hugo E. Flores L., Ramón Martínez P. Y Keir F Byerly M. Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) Dic 1999
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