Los cereales son particularmente sensibles a las deficiencias de dos microelementos: Manganeso y Cobre, mientras que las deficiencias de Zinc, Boro y Molibdeno son menos comunes. En cuanto a la deficiencia en Hierro, la cebada es más sensible que el trigo
45°LN a 40° LS.
Regiones templadas, subtropicales y tropicales como cultivo de invierno (FAO, 1994).
90-180 días (FAO, 1994).
C3
Existen cultivares indiferentes a la duración del día, como también los hay que se comportan como plantas de día corto (FAO, 1994).
Desde el nivel del mar (latitudes medias, 30-60°) hasta 1800 m (latitudes bajas, 0-30°).
El contenido de proteína del garbanzo es mayor en climas con atmósfera seca (Chena et al., 1978).
Las plantas de garbanzo no se dañan fácilmente por las bajas temperaturas, comunes en invierno, sin embargo, las heladas pueden afectar a la planta en las etapas de floración y formación de vainas (Chena et al., 1978). El rango térmico para desarrollo es de 5 a 35°C, con un óptimo alrededor de 22°C (FAO, 1994). La respuesta fototérmica de la floración en garbanzo puede ser descrita por la ecuación: 1/f=a+bt+cp, donde f es el número de días de siembra a primera flor, t es la temperatura media y p es el fotoperíodo. Los valores de las constantes a, b y c varían entre genotipos y proveen la base para la selección de genotipos por su sensibilidad a la temperatura y fotoperíodo (Roberts et al., 1985). Algunos genotipos responden a la vernalización. En estos casos, se dice que las plantas vernalizadas tienen un desarrollo anatómico más rápido, por ejemplo, diferenciación vascular y terminación de la actividad del cambium y, que además, florecen más temprano y en nudos más bajos (inferiores) que las plantas provenientes de semillas no vernalizadas (Chakravorti, Pal y Murty, Pillay, citados por Summerfield y Roberts, 1985b).
Prefiere días despejados (FAO, 1994).
Desarrolla adecuadamente en suelos con bajo contenido de humus. Prefiere suelos silicio-arcillosos sin yeso (Gispert y Prats, 1985). Requiere suelos de textura media a pesada, no se desarrolla bien en suelos de textura ligera (FAO, 1994).
Requiere suelos de mediana profundidad (FAO, 1994), con un mínimo de 25-60 cm (Aragón, 1995).
Es ligeramente tolerante a la salinidad (FAO, 1994).
4.2 a 8.6, con un óptimo alrededor de 7.0 (FAO, 1994).
Requiere suelos con buen drenaje, ya que le perjudica el exceso de humedad (Gispert y Prats, 1985).