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TRIGO

TRIGO

Ficha Técnica

Nombre :

TRIGO

Familia :

Poaceae (Gramineae).

Nombre Común :

Trigo, trigo blando, trigo duro, trigo de pan.

Origen :

Area del Cáucaso, Turquía, Irak y área de Afganistán (Vavilov, Mangelsdorf, citados por Wilsie,

Nombre Científico :

Triticum aestivum L. (trigo de pan), Triticum turg

Carencias nutricionales

Los cereales son particularmente sensibles a las deficiencias de dos microelementos: Manganeso y Cobre, mientras que las deficiencias de Zinc, Boro y Molibdeno son menos comunes. En cuanto a la deficiencia en Hierro, la cebada es más sensible que el trigo.

Los síntomas de la deficiencia de Manganeso en las hojas de los cereales se presentan con pequeñas diferencias en el aspecto según especie y variedad, pero en general, se manifiesta siempre mediante una clorosis más o menos continua entre los nervios, dando un aspecto de rayas y estrías. También pueden aparecer manchas oscuras sobre las hojas. Las condiciones de suelo más propicias a las deficiencias de Manganeso son los pH altos y una elevada aireación del suelo.

En cereales, la deficiencia de Cobre aparece primero en el estado de ahijamiento, sobre las puntas de las hojas. Los ápices de las hojas se blanquean y los entrenudos se acortan. La falta de cobre produce una disminución en la formación de inflorescencias, las espigas no están completamente desarrolladas y quedan en parte vacías. Los efectos sobre el rendimiento son considerables ya que la producción de las áreas afectadas puede ser nula.

En cuanto a la carencia de Hierro, los síntomas de la clorosis comienzan en las hojas jóvenes por la aparición de rayas cloróticas entre los nervios, progresando rápidamente por toda la hoja.

La deficiencia de Zinc se manifiesta por una mancha blanca entre los nervios centrales y el borde de la hoja. El espigado y la madurez se ven retrasados.
En suelos con bajo contenido en Zinc o suelos calcáreos con baja disponibilidad para las raíces, se produce una disminución de rendimiento y por tanto las pérdidas económicas pueden ser significativas.

Taxonomía

Adaptación:

60°LN a 40°LS (Wilsie, 1970).


Distribuición:

Regiones templadas y subtropicales con una temporada fresca seguida por una temporada cálida o relativamente cálida. Climas estepario, desértico, mediterráneo, marino, húmedo continental, húmedo subtropical (Shaw, 1979). Climas templados, zonas tropicales y subtropicales (Doorenbos y Kassam, 1979). Regiones áridas, semiáridas, subhúmedas, húmedas con estación seca, cálidas, semicálidas, templadas y semifrías (Aragón, 1995).


Ciclo Vegetativo:

100-130 días (primavera), 180-250 días (invierno) (Doorenbos y Kassam, 1979). Trigo de primavera: 3.3 a 4.3 meses (Wilsie, 1970).


Tipo fotosintético:

C3


Foto Perido:

Existen cultivares indiferentes a la duración del día y los cultivares que son sensibles al fotoperíodo se comportan como plantas de día largo (Doorenbos y Kassam, 1979).


Altitud:

0 a más de 3000 m (Aragón, 1995). 0-2800 m (Ruiz, 1985). 2800-3800 m en zonas tropicales (Benacchio, 1982).


Humedad Ambiental:

Requiere una atmósfera seca, condiciones de alta humedad no le son favorables (Benacchio, 1982), ya que propician la presencia de enfermedades fungosas.


Teperatura:

La germinación, la emergencia, el amacollamiento y la elongación de las hojas (la etapa vegetativa) tienen una temperatura base de unos 2°C, pero la elongación del tallo y la fase reproductiva (amacollamiento-madurez) tienen una temperatura base sobre 6°C (Del Pozo et al., 1987). Antes del espigamiento la temperatura base es de alrededor de 4°C y después del espigamiento es de alrededor de 9.5°C (Slafer y Savin, 1991). Rango 5-30° C, con un óptimo para fotosíntesis entre 15 y 20°C. Para buenos rendimientos las noches deberían ser frescas. En su primera fase de retoño y desarrollo le es favorable un tiempo relativamente frío y en cualquier caso, padece cuando la temperatura supera los 24°C (Benacchio, 1982). La temperatura umbral máxima para desarrollo está alrededor de los 25°C, sobre todo cuando la planta se aproxima hacia la madurez (McMaster, 1988). El trigo de invierno necesita un período frío (vernalización) durante sus primeras etapas de crecimiento, para el desarrollo normal de las espigas durante los días largos. En sus etapas iniciales de desarrollo, el trigo de invierno tolera temperaturas de hasta –20°C, sin embargo, en las siguientes etapas de desarrollo el trigo es susceptible al daño por heladas cercanas a 0°C. Para los trigos tanto de invierno como de primavera, la temperatura mínima diurna para obtener un crecimiento apreciable es de 5°C. La temperatura media diurna para un crecimiento óptimo y para la producción de renuevos, está entre 15 y 20°C. Es preferible un período seco y caluroso para la maduración de 18°C o más. Heladas en trigo de primavera durante la floración y desarrollo de la espiga, producen alto grado de esterilidad (Doorenbos y Kassam, 1979). Los requerimientos de vernalización para la variedades de invierno pueden ser completamente substituídos por un crecimiento bajo condiciones de días cortos a 21°C de temperatura diurna y 16°C de temperatura nocturna por un período similar de tiempo (en relación al de vernalización). El peso de grano disminuye proporcionalmente cuando la temperatura se incrementa por arriba de 17°C (Santibáñez, 1994). En todas las variedades, el rendimiento de grano y el peso del grano son más altos a 15-20°C, aunque los contenidos de proteina y gluten parecen ser mayores a 20-25°C (Hay y Delécolle, citados por Santibáñez, 1994). Durante la antesis, las altas temperaturas pueden causar esterilidad. La fertilización es máxima a 18-24°C y mínima tanto a 10 como a 32°C (Santibáñez, 1994). Altas temperaturas (>25°C) durante el llenado de grano, acortan este período, disminuyendo el rendimiento (Sofield et al., 1977). Existe una relación lineal entre el desarrollo del trigo y las temperatura, cuando ésta se encuentra en el rango de 15 a 25°C (Davidson y Campbell, 1983). La fotosíntesis neta es máxima cuando la temperatura de las hojas se encuentra entre 20 y 25°C (en ambientes frescos) y cuando se encuentra entre 25 y 35°C (en ambientes más cálidos) (Sayed et al., 1989a). El pre-tratamiento de calor en trigo a temperaturas mayores que 50°C, provoca la inhibición de la actividad del fotosistema I (Sayed et al., 1989b). Temperaturas altas en zonas muy húmedas favorecen el desarrollo de enfermedades que afectan la producción de trigo (SEP, 1986).


Luz:

El desarrollo de la inflorescencia es más rápido a una intensidad alta de luz, alta temperatura y días largos (Davison et al., citados por Santibáñez, 1994). La formación de semillas se incrementa a altas intensidades de luz durante la polinización. En los 10 días siguientes a la antesis, una baja intensidad de luz y altas temperaturas reducen el número de células del endospermo, reduciendo con ello el peso del grano (Caldiz y Sarandon, citados por Santibáñez, 1994). 1800-2000 lux (Griffiths, 1985).


Textura de Suelo:

Prefiere suelos de textura media (Doorenbos y Kassam, 1979). El trigo prefiere suelos franco-arcillo-limosos y franco-arcillosos (Benacchio, 1982).


Profundidad de Suelo:

En general, del 50 al 60% de la absorción total de agua tiene lugar a partir de los primeros 0.3 m, del 20 al 25% en los siguientes 0.3 m, del 10 al 15% en la tercera capa de 0.3 m y menos del 10% a partir de la cuarta capa de 0.3 m de profundidad de suelo. Normalmente el 100% de la absorción de agua tiene lugar en la primera capa de 1.0 a 1.5 m (Doorenbos y Kassam, 1979). Debe ser mayor a 30 cm para un buen desarrollo radicular (Wilsie, 1970, Aragón, 1995). El trigo es relativamente tolerante a una capa freática alta, para suelos limo-arenosos hasta limo-arcillosos, puede tolerarse normalmente una profundidad de capa freática de 0.6 a 0.8 m, y, para los arcillosos de 0.8 m. Durante períodos cortos el cultivo puede soportar sin daños visibles una profundidad mínima de 0.25 m. Con una elevación de la capa freática hasta 0.5 m durante períodos prolongados, la disminución del rendimiento es de un 20 a un 40% (Doorenbos y Kassam, 1979).


Salinidad:

Presenta cierta tolerancia a la salinidad (Benacchio, 1982). Moderadamente tolerante a la salinidad del suelo, pero la conductividad eléctrica no debe exceder de 4 mmhos/cm en la capa superior del suelo, durante la germinación. La disminución del rendimiento debida a la salinidad es del 0% para una C.E. de 6.0 mmhos/cm, 10% para 7.4, 25% para 9.5, 50% para 13 y 100% para 20 mmhos/cm (Doorenbos y Kassam, 1979). Dentro de los límites de tolerancia a sales, la salinidad reduce el requerimiento térmico y el tiempo entre la fecha de siembra y las etapas fenológicas de la reproducción, así como los días a madurez (Grieve et al., 1994).


pH:

El rango óptimo es de 6.0 a 8.0 (Doorenbos y Kassam, 1979, Spurway, Ojeda, citados por Vázquez, 1996, Aragón, 1995). El rango de pH para esta especie es de 5.5 a 8.2. El trigo presenta cierta tolerancia a la alcalinidad (Benacchio, 1982). El rango óptimo de pH es de 5.5 a 7.5 (Ignatieff, citado por Moreno, 1992).


Drenaje:

Requiere suelos con buen drenaje (Doorenbos y Kassam, 1979)


Otros:

Pendiente del terreno de 0-8% para cosechar con combinada (Aragón, 1995).


Nombre del Libro: Requerimientos Agroecológicos de Cultivos Autores: De José ARIEL Ruiz Corral, Guillermo Medina G., Irma Julieta González a., Ceferino Ortiz T., Hugo E. Flores L., Ramón Martínez P. Y Keir F Byerly M. Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) Dic 1999
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