50°LN a 45°LS (Benacchio, 1982)
Regiones templadas y trópicos y subtrópicos con una estación fresca definida.
140-160 días (Benacchio, 1982)
C3
Fotoperíodos cortos después de la inducción floral mediante bajas temperaturas favorecen la iniciación de la inflorescencia, mientras que fotoperíodos largos la limitan. Sin embargo, las temperaturas de crecimiento modifican significativamente este efecto fotoperiódico, por ejemplo, si el ajo crece a 9°C, un fotoperíodo de 16 horas no inhibe la diferenciación floral (Tagaki, citado por Nakamura, 1985). Es una especie de día largo, pero hay cultivares de día corto (Benacchio, 1982).
600-1800 m (Benacchio, 1982).
Este cultivo prefiere una atmósfera seca (Santibáñez, 1994; Benacchio, 1982).
La temperatura umbral mínima para crecimiento está entre 4 y 8°C, mientras que la temperatura crítica de helada es de –1°C. En etapas tempranas de desarrollo le son favorables temperaturas de entre 8 y 16°C para la brotación y la formación de bulbos. Después de la inducción de bulbos, temperaturas de entre 18 y 20°C son favorables para el crecimiento del bulbo; la temperatura máxima durante este período no debe ser superior a los 30° (Santibáñez, 1994). Para el logro de buenos rendimientos, la media óptima está alrededor de los 18°C, con una máxima que no debe superar los 26°C. Para una buena germinación, los “dientes” que se utilizan como material de propagación deberían mantenerse, el mes antes de la siembra, a temperaturas de 0-10°C (Benacchio, 1982). El punto de congelación es de –5°C, alcanzándose el crecimiento cero a 5°C; la mínima, óptima y máxima para desarrollo son 6, 10-20 y 35°C. Para brotación las temperaturas mínima, óptima y máxima son 6, 20-22 y 30°C (Yuste, 1997a). Las bajas temperaturas promueven la iniciación floral, mientras que altas temperaturas la inhiben y promueven el desarrollo del bulbo. Para diversas combinaciones de fotoperíodo y temperatura, existen diferentes respuestas en cuanto a floración y formación de bulbos (Nakamura, 1985).
No desarrolla bien en suelos pesados y compactos (Huerres y Caraballo, 1988). Prospera en suelos francos, franco-arcillosos y franco-arcillo-limosos (Benacchio, 1982)
No requiere suelos profundos (Benacchio, 1982), siendo suficientes 40-60 cm de suelo, siempre y cuando el suelo presente buen drenaje.
Puede prosperar en suelos calcáreos (Benacchio, 1982) y es moderadamente tolerante a la salinidad.
Crece en un pH entre 5 y 7.5 y es moderadamente tolerante a la acidez. (Benacchio, 1982)
Requiere buen drenaje, ya que no tolera encharcamientos (Benacchio, 1982).