40°LN a 32°LS (Purseglove, 1987).
Regiones tropicales, subtropicales y templadas (González, 1984).
140 a 160 días (Benacchio, 1982).
C3
Planta de día corto, un fotoperíodo de 11 horas o menos acelera la floración, mientras que con 13.5 horas cesa la floración (Benacchio, 1982). Bajo un fotoperíodo de 12 horas la floración es escasa y a 13.5 horas es completamente nula (Purseglove, 1987).
A nivel del Ecuador se desarrolla desde el nivel del mar hasta los 2750 m (Purseglove, 1987). 400-2100 m (Benacchio, 1982).
Prospera en condiciones diversas desde atmósferas relativamente secas a ambientes relativamente húmedos (Aragón, 1995).
Rango 10-35°C, con un óptimo para fotosíntesis entre 25 y 30°C. Temperaturas nocturnas por debajo de los 18°C favorecen la tuberización, sin embargo la mínima no debería ser inferior a 15°C (Benacchio, 1982). Este cultivo desarrolla mejor donde la temperatura media está por arriba de los 24°C y requiere de un período de crecimiento libre de heladas de 4 a 6 meses (Purseglove, 1987). La temperatura base para esta especie es de 10°C y el más alto rendimiento se obtiene cuando la temperatura media durante los primeros 60 días después de la siembra está alrededor de 22.4-23.1°C (Sajjapongse et al., 1988).
Requiere abundante insolación durante su desarrollo (Aragón, 1995).
Prefiere suelos franco-limosos o franco-arcillosos,. En suelos pesados se dificulta el desarrollo de los tubérculos (Benacchio, 1982). Desarrolla en suelos de textura media a pesada (FAO, 1994).
Prospera en suelos de mediana profundidad, de entre 35 y 50 cm de profundidad efectiva (Aragón, 1995).
Se considera medianamente tolerante a la salinidad (Benacchio, 1982). Cultivo tolerante a la salinidad (Aragón, 1995).
El óptimo va de 5.8 a 6.0 (Ignatieff, citado por Moreno, 1992). Prefiere un pH entre 5.2 y 7.7, sin embargo, puede desarrollarse también en suelos más ácidos (Benacchio, 1982). Su rango de pH está entre 4.2 y 7.7, con un óptimo de 6.0 (FAO, 1994).
Requiere suelos bien aireados y con buen drenaje, ya que condiciones de pobre aireación debidas a anegamiento son particularmente dañinas en las primeras fases de desarrollo, ya que causan la transformación de las raíces jóvenes en raíces fibrosas (Benacchio, 1982).