El “tip-burn” es el problema nutricional que más afecta a la calidad del cultivo de lechuga. Se manifiesta por la aparición de quemaduras en los bordes y las puntas de las hojas más jóvenes, y está ocasionado por una deficiente translocación del Calcio en la planta. Como consecuencia las plantas crecen poco y el ápice de crecimiento detiene su actividad. La incidencia del “tip-burn” se ve acentuada por temperaturas altas, estrés hídrico, alta salinidad, bajo contenido de Calcio en el suelo y crecimiento excesivo.
Los procesos transpiratorios son muy importantes en la distribución del Calcio en la planta, el cual se transloca por vía del xilema a través del flujo radicular del agua. Las hojas viejas (externas) poseen un mayor potencial respiratorio, por lo que reciben de forma prioritaria el flujo de Calcio de la savia ascendente (xilema) y, en caso de que la evaporación sea muy elevada, pueden incluso retirar el Calcio de las hojas más jóvenes, provocando así un déficit de este elemento.
La carencia en Boro se manifiesta en forma de necrosis marginales y malformación de las hojas jóvenes y, en ocasiones, como ocurre con el Calcio, el ápice de crecimiento puede quedar colapsado.
La lechuga es un cultivo sensible a la carencia en Molibdeno debido a su baja capacidad para absorber este elemento. Su carencia se manifiesta por una coloración verde pálida de las hojas con necrosis marginal.
La carencia en Zinc es frecuente en suelos alcalinos, suelos con un elevado contenido en materia orgánica o en terrenos ácidos con escasa disponibilidad de Zinc. Se presenta por la aparición de áreas necróticas entre los nervios de las hojas adultas.
60°LN a 55°LS (Benacchio, 1982).
Regiones templadas y subtropicales como cultivo de invierno (Aragón, 1995).
40-60 días después del trasplante (Benacchio, 1982).
C3
Se considera una planta de día neutro a corto (FAO, 1994).
800-2500 m (Benacchio, 1982).
Prefiere una tmósfera moderadamente húmeda y fría (Benacchio, 1982).
El punto de congelación se encuentra a –6°C, mientras que el crecimiento cero se alcanza 6°C y la máxima para desarrollo es 30°C. Las temperaturas diurnas y nocturnas para crecimiento óptimo son 14-18°C y 5-8°C, respectivamente. Para la etapa de formación del cogollo la óptima diurna es 10-12°C, mientras la óptima nocturna es 3-5°C. La germinación se produce entre 3-5°C y 25-30°C, siendo óptimo el rango de 15-20°C (Yuste, 1997a). Rango térmico 5-30°C, siendo la media óptima 16-20°C. Cuando la temperatura es alta, se favorece el desarrollo de tallos florales pero no de la cabeza (Benacchio, 1982). El principal factor ambiental en el cultivo de la lechuga es la temperatura, para el desarrollo de cabezas firmes y sólidas se necesitan temperaturas nocturnas uniformemente frescas, de 7.2 a 10°C, combinadas con temperaturas en días soleados, uniformemente frescas, de 12.8 a 26.7°C (Aragón, 1995).
Requiere condiciones intermedias de insolación (Yuste, 1997a).
Prefiere suelos ligeros de textura franca (Benacchio, 1982, Yuste, 1997a). Prospera en suelos con textura migajón-arcillo-limosa o migajón-arenosa (Aragón, 1995). Desarrolla adecuadamente en suelos de textura media (FAO, 1994).
Requiere suelos medianamente profundos (FAO, 1994), con una profundidad efectiva entre 45 y 65 cm.
Es una planta susceptible a la salinidad (Yuste, 1997a). Presenta ligera tolerancia a la salinidad (FAO, 1994).
El óptimo se encuentra entre 6.0 y 6.8 (Aragón, 1995). El óptimo está entre 6.7 y 7.4 (Yuste, 1997a). Su rango de pH está entre 5.8 y 6.8, con un óptimo de 6.0 (FAO, 1994).
Requiere suelos con buen drenaje (Yuste, 1997a).