15-25°LN.
Regiones subtropicales semiáridas y áridas, cálidas, semicálidas y templadas (Ruiz et al., 1997).
Semiperenne.
CAM
1000-2400 m.
Prospera en regiones con atmósfera seca a moderadamente seca en la mayor parte del año.
Presenta una pobre tolerancia a las bajas temperaturas. La absorción celular se reduce a la mitad cuando las temperaturas descienden al nivel de –6°C. El agave que es menos tolerante a bajas temperaturas (Agave sisalana) reduce a la mitad su absorción celular a –6.4°C y los dos agaves más tolerantes (Agave parryi y Agave utahensis) reducen su absorción celular a –19°C. Por esta razón Agave tequilana probablemente no puede ser cultivado en regiones donde ocasionalmente ocurren temperaturas de –7°C o inferiores. Por otro lado, la hoja de este agave puede tolerar temperaturas de hasta 55°C (Nobel et al., 1998). Trece de las 19 especies de agave que han sido examinadas a la fecha, presentan mayor tolerancia a las bajas temperaturas que Agave tequilana (Nobel, 1988; Nobel et al., 1998). La asimilación de CO2 es favorecida por temperaturas diurnas/nocturnas de bajas a moderadas y disminuye drásticamente en ambientes donde las temperaturas del aire diurnas/nocturnas son altas. La asimilación neta diaria de CO2 sobre períodos de 24 horas para hojas de esta especie es mayor para temperaturas diurna/nocturna de 15°C/5°C, disminuyendo 10% a 25°C/15°C y 72% a 35°C/25°C (Nobel et al., 1998). El agave presenta un Q10 (Incremento fraccional de la respiración por cada incremento de 10°C en la temperatura del aire) promedio 2.17 al pasar de 5 a 15°C, 2.55 al pasar de 15 a 25°C y 2.67 de 25 a 35°C (Nobel et al., 1998). La temperatura base de desarrollo de agave resultó de 11°C, requiriendo 85 unidades calor para la emisión de una hoja en agave de 1 año y 45 Unidades calor en agaves de 7 años (Flores et al., 1999).
Prefiere días soleados la mayor parte del año.
Los agaves prefieren suelos de textura media, por ejemplo suelos francos, franco-arenosos o franco-arcillosos. Aunque en zonas con baja precipitación prefieren suelos con mayor retención de humedad, es decir suelos de textura pesada (FAO, 1994), como arcillosos o limo-arcillosos.
Los agaves pueden desarrollar adecuadamente desde suelos delgados a suelos profundos (FAO, 1994).
El género Agave presenta una ligera a intermedia tolerancia a sales (FAO, 1994).
Los agaves prosperan en un rango de pH de 6.0 a 8.0. No son recomendables suelos con problemas de acidez o alcalinidad (FAO, 1994).
Requiere suelos con drenaje de bueno a excelente (FAO, 1994).
Puede desarrollar en terrenos con alto grado de pendiente, con drenaje superficial muy eficiente y considerados no aptos para la agricultura tradicional. Sin embargo, bajo estas condiciones deben realizarse prácticas de conservación de suelo y agua para asegurar un ambiente favorable para el cultivo. En terrenos planos se corre el riesgo de tener problemas de encharcamientos, lo cual es perjudicial para el cultivo (FAO, 1994). Dado que el Agave tequilana frecuentemente se cultiva en terrenos de ladera, es conveniente procurar no plantar en terrenos de ladera norte, sobre todo en regiones donde las heladas de tipo advectivo son frecuentes. En regiones de altitud superior a 1800-2000 msnm, tampoco se recomienda plantar agave en las partes bajas de ladera, donde comúnmente, se presentan asentamientos de aire muy frío.