La carencia de Hierro en hoja, o clorosis férrica, es muy frecuente en el cultivo de rosas. La clorosis férrica se manifiesta por la tonalidad verde-amarillenta y luego amarilla que adquieren las hojas más jóvenes de los tallos, excepto los nervios que pe
55°LN a 50°LS.
Regiones templadas y subtropicales.
De plantación a floración transcurren desde menos de 70 días a más de 100 días, dependiendo del cultivar y el ambiente de cultivo (NAGC, citado por Leszczyñska y Borys, 1994).
C3
Tanto el fotoperíodo como la intensidad de la luz solar influyen en la formación de las flores. Florece en días largos. El período más crítico es desde cuando aparece la tercera hoja hasta cuando son visibles la sexta y la séptima. En días cortos, con baja luminosidad, se presentan problemas en la cantidad y calidad de las flores (Leszczyñska y Borys, 1994).
Prospera en ambientes de alta humedad ambiental (Leszczyñska y Borys, 1994), sin embargo, debe procurarse una buena ventilación e insolación para no incurrir en problemas de enfermedades. Durante el almacenamiento de los cormos la humedad relativa debe ser mayor a 80% (Benacchio, 1982).
La temperatura óptima para el desarrollo de la gladiola es 25°C. Temperaturas menos a 10°C detienen el crecimiento de la planta. Esta especie puede resistir temperaturas mayores de 25°C, hasta 40°C, siempre y cuando la humedad del aire sea alta y la del suelo óptima (Hillegom, citado por (Leszczyñska y Borys, 1994). Dos semanas después de la cosecha de los cormos, se recomienda almacenarlos a 4-8°C para romper la dormancia de éstos. Para cormos grandes se recomienda almacenarlos por 6-12 semanas, para cormos medianos durante 10-14 semanas y para cormos pequeños por 12-16 semanas. Durante este almacenamiento la temperatura no debe subir de 10°C ni bajar de 2.2°C a (Leszczyñska y Borys, 1994).
En el período cuando ocurre la iniciación floral, que es desde la tercera a la séptima hoja, deben proporcionarse las mejores condiciones de luminosidad. La falta de luz en la primera fase del desarrollo de la espiga, provoca desecamiento de las flores. La intensidad de luz debe ser mayor que 1000 joules/m2 (Hillegom, citado por (Leszczyñska y Borys, 1994). Una intensidad de luz disminuida provoca una mayor longitud de tallo pero menor número y tamaño de flores.
Las gladiolas son más exigentes en estructura que en textura de suelo. Sin embargo le resultan favorables los suelos de textura arenosa o arcillo-arenosa. En suelos pesados se debe procurar un buen drenaje, para evitar problemas por acumulación de sales (Leszczyñska y Borys, 1994).
El manto freático de los suelos arenosos debe estar de los 60 cm de profundidad en adelante y en suelos arcillo-arenosos de 75-100 cm en adelante (Grabowska, citado por Leszczyñska y Borys, 1994).
El contenido de cloruros debe ser menor de 3 miliequivalentes por litro del suelo o sustrato. Para gladiolas cultivadas en invernadero, el contenido de cloro en el agua de riego, debe ser menor a 200 mg por litro. Para gladiolas cultivadas a la intemperie el contenido de cloro no debe rebasar los 600 mg por litro de agua (Buschman, citado por Leszczyñska y Borys, 1994). El contenido de sales en el agua de riego debe estar por debajo de 1800 ppm (Woltz, citado por Leszczyñska y Borys, 1994).
El óptimo de pH se encuentra entre 6.5 y 7.0 (Leszczyñska y Borys, 1994).
Es exigente de un buen drenaje en el suelo, sobre todo para evitar problemas de salinización del suelo o sustrato (Leszczyñska y Borys, 1994).